HOMENAJE A MAYO
Por: Enrique Goméz-Correa

I
Mayo transparente lanzaba la luz enturbiada
Sobre los rostros que se tornaban en pedazos invisibles
Decías
La cerradura es la cabeza y sus sueños el paisaje
La clave del amor y las uvas del deseo

Lo que tú buscabas en el azul absoluto
Era eso era eso
El mar de las delicias.

Era vaciar los objetos para encontrar la piedra en la raíz
O la vid que va de la planta al metal
O el muro fascinante que te persigue muchos años luz
Tu muro tu luz
La luz de tu muro
El muro clamando libertad.

A esa misma hora las palabras sacaban chispas
Y los colores uno a uno eran desafiados
Mientras la noche derramaba sus ácidos
Sobre el corazón
Atrapado por el mundo vegetal.

Para que lo recuerdes
Tu mano apuntaba al infinito
A los muros donde el silencio vacían los ojos
Y el sonido es luz
Piedra de los instintos
Que se nos vienen encima
Y arde como un pájaro seducido por la altura.

Rodaban las palabras sobre el mantel
Sostenido por mi hija Verónica
Rodaban las copas y el vino
Imágenes aferradas a la tela
A costa de tanta sangre

La sangre de mayo
Los sueños a los cuatro vientos.

II
Los leones basálticos
Los leones babilónicos de la puerta de Ishtar
Los leones aprisionados a medio camino por el rojo de los
ladrillos y el azul de los esmaltes
Todo eso para trocar una palabra por un color
Como una estrella por otra estrella

Se necesita bruma para sostener una ciudad sagrada
Se necesita una tormenta de polvo para calmar las iras del desierto
Se necesita que el musgo invada los corazones y borre de un golpe
el cuerpo de la pequeña hada
Para que el recuerdo te lance al rostro el sortilegio de tu mano
Se necesita trocar día por noche
O muerte definitiva por vida eterna
Para inevitablemente
Caer en la trampa del sueño.

O bien tener la pirámide de los deseos
Que se aferran a la memoria
Con el mensaje secreto escrito línea a línea sobre la palma de
su mano y lanzado al infinito por espejos satánicos
Es la ira del ídolo me dices
Pero su mirada se fija
Sobre la parte transparente del alma.

Me dices de nuevo
Hay que atravesar muchos puentes
Antes de iniciar el salto mortal
Hay que pintarse el rostro de blanco
Sentarse al borde del abismo
Esperando que pase el cadáver de nuestros enemigos
Dormirse dulcemente sobre un color
O sobre una palabra

III
Mayo de Roma es lo mismo que Mayo de París
Igual es la primavera
Y la revolución que tú eres
Pero todo tiene su metamorfosis
Y del huevo en la copa nace el plato exquisito
Y su cadáver.

Este año de 1978 todos los satélites lanzados al espacio llevarán
el nombre Mandrágora
Mandrágora 1, 2, 3 …
Yo te saludo Mayo en el cuadragésimo aniversario de la Mandrágora.

Yo te saludo en la altura te encuentro en la altura
Doy las espaldas al espanto
A lo que me hace caer en el vértigo
Oculto del ojo que todo lo contamina
Y cuya mirada es un extraño sonido.

Te saludo en la ebriedad de la altura
En la ebriedad de los abismos
Mayo de todas las primaveras.

IV
El juego del camello que pasa por el ojo de una aguja
O del alma a través de un túnel
O del amor a lo largo de un laberinto
Bien lo sabes
Es el Gran Juego de la vida
La vida que se nos retira
Y sólo deja objetos y el vacío de los seres
Que pugnan para llegar a fantasmas.

El no sube del fondo del pozo y se instala en el labio
Es necesario contraerse sin cesar hasta desaparecer
Colgarse al talismán en medio de la furia del océano
Partir seguro aniquilarse.

Todo esto nos purifica
Y a fuego lento
El alma se endurece
Y se hace decididamente
Más transparente.

V
El mismo imán el mismo pergamino y la misma montaña
Nos religan en este despiadado juego del amor y del odio
Donde los seres se atraen o se repelen
Como una ola de violencia.

Es esa misma tarde castigada por el sol
A la hora en que los rostros disuelven sus máscaras
Y bajan y suben los peldaños de la plaza de España
Para escuchar a pleno oído abierto
Que todos los caminos llevan a Mayo.

Toda la sangre es dada para que yo estreche tu mano
Y el día se torne a golpe de palabra
A golpe de luz enturbiada
Que tú separas y lanzas con amor
Sobre el muro de los deseos.

Caen los muros abatidos por la luz
Abatidos por el misterio de las tinieblas
Abatidos por el beso de Eleusis
Por las piedras del vacío.

Bajo el cielo del alquimista
Todo cae y se levanta
Para saludarte y rendirte este homenaje que yo te ofrezco con
el corazón y las manos abiertas
Yo te entrego amigo Mayo una sola palabra
-la más amada de todas-
Yo te ofrezco la palabra
Libertad.

Santiago de Chile, abril de 1978

TO MAYO. Enrique Gómez-Correa. Toronto. Ontario. Oasis Publications. 1980.


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