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LA METÁFORA
Por: Vicente Gerbasi
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Ilustración por:
Philippe West.
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Para el poeta la metáfora es el medio por el cual le es permitido
erigirse en mago, en creador. La metáfora eleva la palabra a una
dimensión feérica. Por ellas las percepciones, las vivencias, los objetos
se transmutan en representaciones animadas. La metáfora es un juego
mediante el cual el espíritu realiza su secreto y sagrado anhelo de
transformar y crear. Una bella metáfora es un milagro, y viceversa.
Nuestro gran poeta Andrés Eloy Blanco nos decía en cierta ocasión
que Cristo, al multiplicar los panes, había hecho una metáfora. En el
campo de la ciencia también parece una metáfora. El hombre ha logrado
transformar la energía en luz eléctrica, en maravillosos avisos luminoso
que transforman las noches de las urbes en alucinantes movimientos de colores
siderales. Ha captado las ondas hertzianas para traernos a un apacible
rincón de nuestras casas los sonidos y las imágenes de países lejanos. Ha
desintegrar el átomo para ponerlo al servicio de la muerte o del
progreso. Cuando un poeta logra una metáfora, multiplica, desintegra una
serie de elementos y los reintegra en un mágico movimiento del lenguaje,
en el que intervienen el color, la forma, la música, formando una unidad
imprevista. La metáfora, que está formada con elementos de la naturaleza,
con vivencias que la naturaleza y la existencia le han ofrecido al poeta,
no copia la naturaleza. Es diferente a ella porque la recrea. Si el
lenguaje es el don primordial que el hombre ha heredado como la más alta
forma de la superación de la naturaleza, la metáfora es la más alta forma
de superación del lenguaje, es por ella que el poeta logra poner en juego
su mundo vivencial y representar la naturaleza en una dimensión de
encantamiento. La metáfora que siempre se abre y se cierra a manera de
arco, diríamos de arcoiris, aparece siempre con su propia atmósfera
enigmática, por eso ha de prescindir del lenguaje lógico, sus
matizaciones, ya sean de color, de forma, de sonido, han de ser
expresadas con palabras que escapan a la lógica corriente. La metáfora es
una invención, una creación que posee su propia lógica. Huizinga, en su
obra Homo Ludens, nos dice: "lo lírico se halla lo más distante de
lo lógico y lo más cercano de la danza y lo musical. El lenguaje de la
especulación mística, el oráculo y de la hechicería, es lírico. En estas
formas experimenta el poeta con mayor fuerza la sensación de una
inspiración que le viene de fuera. Es cuando está más cerca de la
sabiduría suprema, pero también de la insensatez. Emile Faguet habla una
vez del granito de sinrazón que necesita la moderna lírica. Pero esto no
se aplica solamente a la lírica moderna, sino que constituye la esencia
de la lírica al moverse fuera de los vínculos del entendimiento lógico.
Un rasgo fundamental de la figuración lírica es que propende a la
exageración desatinada. La poesía tiene que ser exorbitante. Las
fantasías de los enigmas cosmogónicos y místico del Rig-Veda y el
lenguaje figurado de Shakespeare, que había recorrido todos los caminos
de la tradición clásica y de la alegoría, y había conservado, sin
embargo, el ímpetu del vate arcaico, coinciden en imágenes locamente
atrevidas."La metáfora aparece en un momento de creación, o de lo
que se ha llamado tradicionalmente inspiración, es decir, en un momento
de embriaguez del alma, de locura, en esa sucesión de
"instantes" en la que le es permitido al poeta manejar la
alquimia del lenguaje. Así como el pintor descompone en la paleta colores
para dar las pinceladas que habrán de constituir la armonía, la melodía,
el contrapunto de su obra, así el poeta, mediante la metáfora, descompone
los elementos para constituir la unidad creadora del poema. La metáfora,
dentro del poema, es como una sucesión de relámpagos que ilumina un mundo
nocturno.
Revista Poesía. Caracas. Nro 62-63. Julio-Octubre 1984. Págs.
78-79
Desde Mi padre el inmigrante y, sobre todo, Los espacios cálidos, Vicente Gerbasi ha hecho una poesía en
la cual la naturaleza y las cosas recuperan lo que nunca han perdido: el
misterio que la distracción nos oculta. Miradas por el poeta recobran su
fuerza originaria y su nombrar nos revela. En su poesía sentimos un
tiempo como detenido, el poder de la contemplación y algo que podríamos
llamar los éxtasis de la memoria. Creo que por todo esto, y más, que
omito, le debemos dar las gracias. De ahí que me contente este homenaje
que le rinde a esta insoslayable figura de las letras latinoamericanas la
revista Poesía.
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