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DIARIO (1889-1949)
Por: André Gide
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André Gide. Foto: B.M.
Bernand.
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1925. Enero …
Todo lo que André Breton me hace decir en su falsa entrevista, se parece
mucho más a él que a mí mismo. La clase de ambición que me atribuye es
completamente extraña, pero es la clase de ambición que él mismo está más
dispuesto a comprender. Rechazo todas las frases que me adjudica; lo digo
así en aras de la sencillez, porque la perfidia extrema de este artículo
estriba en que no puedo jurar que no haya dicho cualquiera de esas frases
y en que, al mismo tiempo, están todas ellas presentadas de manera que su
sentido queda íntimamente desnaturalizado. Está falseado hasta el sonido
de mi voz.
Y veo en este disfraz, ¡ay!, más habilidad pérfida, que torpeza. No puedo
creer que Breton, muy cuidadoso de la influencia que se propone ejercer
en los jóvenes, no haya querido desacreditarme, perderme. Y hay que
reconocer que consigue hacer de mí un retrato muy consistente y
particularmente odioso.
Véase el cuaderno azul, llevado (muy mal, desde luego) en la clínica
donde me han operado de apendicitis.
Buenos Aires. Editorial Losada. 1963. Págs. 701-702.
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